Día 18. La elegancia en el lenguaje (I)

Este artículo es el resultado final de un reto personal de 40 días enfocado en reaprender a redactar, abordando la temática que tenía pendiente desde hace mucho tiempo. Aunque aquí presento las lecciones fundamentales y estructuradas, la verdadera transformación ocurrió día a día, enfrentando vicios gramaticales y desinflando el ego con cada ejercicio práctico. Si quieres seguir el hilo de este viaje de aprendizaje y ver cómo apliqué estas técnicas en tiempo real, te invito a explorar mi diario cronológico desde el Día 1 o revisar todas las publicaciones bajo la etiqueta #Reaprender-Redacción

Hoy comencé el capítulo 4, el cual consta de 9 lecciones. Tratan la elegancia en el lenguaje y el arte de escribir. Sentí al leer la introducción al capítulo que Gonzalo me ha dado un espaldarazo, y me motiva a seguir la ruta trazada. Al introducirnos en el arte de escribir nos señala:

Si conseguimos estos fines en las lecciones que siguen sin olvidar los estudiado hasta aquí, habremos dado un paso decisivo en esta lenta tarea de aprender a escribir. Oficio éste que nunca se aprende definitivamente porque siempre -atractivo acicate- se puede escribir mejor.

Me gusta la forma como se reconoce que al escribir, se va componiendo. Escribir, es la relación entre autor, palabra y construcción de ideas, es la colocación de la palabra adecuada en el momento preciso, va desde la palabra, oración, frase, párrafo, página, capítulo, libro.

Este paso a paso, nos muestra el proceso creativo, reflejado en el conjunto ordenado y armónico del autor. No es difícil imaginar como desde la construcción de personajes; la idealización de la trama; la referencia del ambiente; permite la construcción de la historia.

Para ello, es necesario hilvanar cada elemento, y el lenguaje es el transmisor. Esto se logra al construir la frase considerando la armonía que debe existir en cada situación. Por ello, G. Martín Vivaldi aconseja:

  • Darle prioridad al complemento más corto.
  • No terminar una frase con la expresión más corta.
  • Evitar la la cacofonía, la monotonía, las repeticiones inútiles, las asonancias y consonancias.

Asimismo, es necesario perseguir un estilo pintoresco, es decir, que sea propio, para ello considera:

  • Emplear los detalles descriptivos.
  • Utilizar comparaciones acertadas y expresivas.
  • Recurrir a la antítesis para poner en relieve el pensamiento.

En algunos casos, será conveniente recurrir a la metáfora y las frases hechas.

La metáfora es un recurso literario que consiste en transportar una palabra de su significación propia a otra significación, y ello en virtud de una comparación que se realiza en el espíritu y que no se indica. Es una transposición por comparación instantánea.

Albalat, citado por Martín Vivaldi (p.222)

Mientras hago mi repaso del día, veo que esto podría parecer obvio, pero muy pocas veces he sido consciente de lo necesario que es tener la certeza que el mensaje llega, tal como lo pensé. Escribir no puede ser solo un espacio para vaciar lo que sentimos, pensamos o queremos comunicar. El verdadero estilo depende del uso adecuado del idioma a través de la composición. 

Comentarios

Servicios Profesionales de Administración e Investigación

¿Te unes a la próxima ronda?

Suscríbete para recibir mis notas de gestión, investigaciones y reflexiones directamente en tu bandeja de entrada.

¡Gracias! Te has suscrito con éxito. El café ya se está colando.
Hubo un error al enviar. Por favor, intenta de nuevo.

Entradas populares