Día 19. La elegancia en el lenguaje (II)

Este artículo es el resultado final de un reto personal de 40 días enfocado en reaprender a redactar, abordando la temática que tenía pendiente desde hace mucho tiempo. Aunque aquí presento las lecciones fundamentales y estructuradas, la verdadera transformación ocurrió día a día, enfrentando vicios gramaticales y desinflando el ego con cada ejercicio práctico. Si quieres seguir el hilo de este viaje de aprendizaje y ver cómo apliqué estas técnicas en tiempo real, te invito a explorar mi diario cronológico desde el Día 1 o revisar todas las publicaciones bajo la etiqueta #Reaprender-Redacción

Las figuras retóricas fueron difíciles en segundo año de bachillerato para mí, y son difíciles ahora. Leo y comprendo lo que dice Gonzalo. Ya en las lecciones dedicadas a la metáfora tenemos algunas advertencias sobre el cuidado que debemos tener al escribir utilizando estas figuras.

Tener conciencia del aprendizaje. Las figuras retóricas que el autor describe en el libro son: sinestesia, ironía, paradoja, hipérbole, aclarando que son más de sesenta, pero se ocupará de las que le interesan. Es necesario que los revise en profundidad. Mi objetivo de aprendizaje es identificarlos y saber cómo usarlo.

También forma parte de la elegancia del lenguaje, el estilo, es la manera directa o indirecta como se expresa el escritor. Esto tiene que ver con la forma de decir, hacer ver o hacerlo comprender.

Cuando se escribe directamente el autor desaparece; no se le ve. Lo que se ve es lo que se quiere narrar, describir o fijar en la imaginación del lector. Este procedimiento o estilo tiene más fuerza, se graba con más facilidad, nos da la impresión de algo que está sucediendo ante nuestra vista.

Curso de redacción. G. Martín Vivaldi (p. 241)

No solo se describe lo externo, también lo interno, en lo psíquico.

El estilo indirecto debe emplearse siempre que parezca superfluo citar las palabras textuales. Así, este procedimiento es preferible cuando se quiere dar una idea sucinta y general de una opinión o de un diálogo, es decir, cuando no es absolutamente necesario reproducir textualmente lo que alguien haya dicho.

Curso de redacción. G. Martín Vivaldi (p. 243) 

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