El Valor de la Presencia: Por qué decidí soltar el algoritmo para abrazar la vida
¿Alguna vez has sentido que tu tiempo se desliza entre tus dedos, literalmente, mientras mueves el pulgar frente a una pantalla? Hace un tiempo, me encontré en ese bucle. Cuando se implementaron las estadísticas desde el celular, descubrí que dedicaba más de tres horas diarias al consumo pasivo de redes sociales. Tres horas de "veedora" de realidades ajenas, de noticias que no puedo resolver y de publicidad incesante.
La primera vez fue en el 2020. Saturada de muchísima información tuve mi primer receso; creo que fue un mes, si mal no recuerdo, aunque la situación global de aquel entonces no ayudó. Con el paso del tiempo traté de construir un calendario editorial para redes sociales con un propósito claro: encontrar clientes para mis tejidos. Sin embargo, no recuerdo alguna venta que se hiciera realmente por esa vía.
El colapso del 2024 no me dejó duda: el período de alejamiento se extendió por mucho más tiempo de manera natural. Hasta que decidí usar las redes sin expectativa y sin tiempo fijo. Abandoné el algoritmo y todo mi esfuerzo se dirige ahora a mi proyecto; las redes solo serán una ventana.
Hoy, tras un periodo de orden y reconocimiento, he decidido reescribir mi relación con el entorno digital. He dejado atrás la urgencia de las redes para recuperar algo mucho más valioso: la capacidad de contemplar.
Identificando los saboteadores del tiempo
El primer paso para vivir mejor fue identificar qué me robaba la energía. Las redes sociales, aunque son herramientas útiles, a menudo se convierten en saboteadores virtuales. Entre etiquetas indiscriminadas, grupos de WhatsApp desbordados de archivos innecesarios (¡llegué a borrar más de 6,000!) y mensajes ideológicos que nada tenían que ver con mis intereses, mi creatividad estaba bloqueada.
“Cuando sabes lo que tienes, sabes qué tirar”.
— Julie Morgenstern
Y yo decidí tirar el ruido.
Mi ruta hacia la desconexión selectiva
Mi decisión de alejarme de la tiranía del feed no fue un arrebato, sino una planificación consciente para ganar calidad de vida:
Selección Curada
Dejé de seguir cuentas por compromiso. El "sígueme y te sigo" solo genera contenido no deseado. Hoy, mi entorno digital es pequeño, aspiro que se convierta en un espacio nutritivo.
Adiós a la Procrastinación Política
Decidí dejar de mortificarme por escándalos o noticias que no están en mi mano resolver. Esa energía ahora la enfoco en mi rutina de aprendizaje constante y mi investigación doctoral.
Limpieza de Espacios Virtuales
Salí de grupos sin propósito claro. Al limpiar mi teléfono de esa espiral informativa, logré limpiar también mi mente.
Elegir vivir en el "Aquí y Ahora"
Lo que cambió profundamente en mí fue entender que los estados de saturación obstruyen la creatividad. Al dejar de mirar la pantalla constantemente, empecé a notar lo que realmente importa: el crecimiento de mis árboles, el trabajo incansable de las abejas polinizando la malagueta y el silencio necesario para escribir con sentido.
Ahora, uso las redes solo para compartir momentos puntuales, sin permitir que ellas dicten mi agenda editorial ni mi estado de ánimo. He cambiado el "deslizar el pulgar" por el "empuje voluntario" de mis proyectos.
Conclusión: Escucha tu corazón
Si te sientes identificada con ese agotamiento físico y mental que produce la hiperconexión, te invito a revisar tus rutinas. No necesitas una aplicación de control; necesitas la voluntad de decidir por vivir.
La vida es lo que ocurre mientras no estás mirando el teléfono. Es ganancia reconocer que el orden externo facilita el orden interno.
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